jueves, 28 de febrero de 2013

La historia de una luchadora: María Victoria Torres

Ella milita en Santiago de Chile, yo en Neuquén, Argentina. Las ventajas de las nuevas tecnologías hicieron que pudiéramos entablar contacto. Días atrás tuve la oportunidad de conocerla en persona. Llegué a compartir con ella en su cumpleaños ¡Una vida luchadora merece ser celebrada! Se la veia contenta, emocionada, jovial, rodeada del afecto de muchxs jóvenes.
Un par de días después tuve la oportunidad de conocerla un poco más en profundidad. Me contó de cómo la militancia le dio un nuevo sentido a su vida. Ella milita en Pan y Rosas Teresa Flores y en el PTR. Me contó cómo era su vida antes. "Ahora soy otra mujer", repite. Me muestra recortes de diarios y revistas en los que aparecía. Me muestra su blog, donde están recopiladas las entrevistas que dio a numerosos medios de comunicación. El blog es: http://mariavictoriatorres.blogspot.com.ar/ . 
De a poco voy armando el rompecabezas de una mujer cuya vida fue marcada por la violencia pero que valientemente logró acabar con esa situación de opresión. María Victoria ahora es una mujer que lucha no sólo por su propia autonomía y sus propios derechos, sino también por los derechos de todas las mujeres trabajadoras y por los de toda la clase obrera. 
Ella en el 2005 escribió un libro llamado "Soltando cadenas. En honor a la dignidad recuperada. Testimonio de 25 años de violencia intrafamiliar". De ese libro me obsequió uno, el cual aún estoy leyendo. Este libro lo escribió con ayuda del entonces gobierno de Lagos, también después contó con el apoyo del gobierno de Bachelet. María Victoria se convirtió en un ícono como la mujer que se atrevió a denunciar la violencia machista en Chile, y por ser la primera mujer en presentar una demanda de divorcio vincular, a causa de "violencia doméstica". Pero los gobiernos patronales de turno sólo la utilizaron, sin darle una verdadera solución a su problemática. Decepcionada de esto, y entendiendo que la salida es por la izquierda, organizando un movimiento de mujeres que pelee por sus derechos y los conquiste en la calles, con movilización, y no confiando en políticos corruputos, María Victoria escribió una declaración, denunciando estas cosas. En el marco del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, reproduzco la declaración de mi camarada: 



María Victoria Torres,
monitora de VIF y trabajadora del aseo en una fábrica de Santiago.


Desde tiempos inmemorables la mujer ha sido excluida y relegada a un segundo plano tanto por las religiones como por el sistema capitalista que nos domina y maneja nuestras vidas a su antojo. Mi visión de mujer trabajadora de la clase obrera, doblemente oprimida y explotada es que el sistema impuesto sólo nos permite sobrevivir a duras penas, con sueldos de hambre, falta de derechos, violencia es decir, luchando día a día por superar las miserias heredadas de la dictadura.
De un tiempo a esta parte he vivido un sin fin de situaciones que me han puesto a pensar en que todo está mal, luego de haber salido de una larga y dolorosa relación de 25 años de  violencia en mi hogar, cuando denuncie a carabineros mi situación de violencia en casa ,se burlaron de mí, confié y puse toda mi fe en los gobiernos de la Concertación como el de Lagos y especialmente en el llamado gobierno de las “mujeres ” con Bachelet a la cabeza, soñé inocentemente en que mi situación cambiaría para mejor, nunca pedí que me dieran nada, quise estudiar una carrera en la
Universidad , pero no contaba con los recursos económicos y nadie hiso eco de mi s sueños, sólo exigía las herramientas para seguir luchando, sacar adelante mi vida y la de mi hija menor.
Pero el tiempo pasaba y yo tocando puertas que nunca fueron escuchadas, me fui poco a poco desencantando y dándome cuenta que a nadie le importaba mi situación y la de miles de mujeres de este país. Cooperé con mucha entrega con el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) durante el gobierno de Ricardo Lagos. Fui la cara visible del SERNAM, acudí a cuanto programa de radio y televisión me invitaron, haciendo hincapié en la tremenda necesidad de solucionar el problema de la VIF (Violencia Intrafamiliar), muchos diarios y revista me entrevistaron por haber sido la primera mujer que levantó la voz en este país, diciendo ” aquí se maltrata a las mujeres”.
Escribí la historia de mi vida, la publiqué con el solo afán de que sirviera de ejemplo a otras mujeres para ayudarlas a denunciar, lo que funcionó y casi fue un arma de doble filo, porque las mujeres se abalanzaron a denunciar y la respuesta de los gobiernos ha sido mínima, no va más allá de una ayuda psicológica y algún tiempo en una casa de acogida, dejándolas luego de esas medidas de parches en el mas completo abandono lo cual me parece una vergüenza. También fui la primera mujer que acudió a tribunales a estampar la primera demanda de divorcio con la nueva ley civil en el año 2004. Aquí aparezco en la prensa:
“VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
A las 09:00 horas se presentó la primera demanda de divorcio y compensación económica por violencia intrafamiliar.
Se trata del caso de María Victoria Torres, quien denuncia haber sufrido durante 25 años maltrato físico y psicológico de parte de su marido, con el cual tiene dos hijos.
Con emoción la demandante afirmó: “Ahora recuperé mi libertad, mi Autoestima, todo”.
La ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Cecilia Pérez, acompañó a la mujer durante la presentación de la demanda…”

Crónica, La Tercera
Fecha edición: 18-11-2004
Carmen Gloria Vitalic.”

Cada día para mí era una lucha más, estudié como pude, realicé cursos de autonomía, auto apoyo, autoayuda y empoderamiento con el afán de seguir ayudando a otras mujeres, lo cual hice anónimamente durante siete años. Realicé un programa de radio en la emisora comunal de La
Granja, dirigido por y para las mujeres, inauguré centros de ayuda en Peñalolén, La Pintana, La Granja, di charlas en la Universidad de Los Lagos. Organicé una marcha en el día contra la violencia a la mujer en La Granja el 25 Noviembre 2004. Todo esto en la espera de que el nuevo gobierno de Bachelet, se hiciera cargo de la situación de tantas mujeres, pero no fue así y hasta el día de hoy aun no estoy separada legalmente, porque el SERNAM se desligó del tema, es decir, dejaron de ayudarme, me utilizaron y me desecharon.
En mi blog se puede confirmar todo el trabajo que he realizado en silencio, sólo por el hecho de esperar que algún gobierno se hiciera cargo y que la situación para las mujeres mejorara.
http://mariavictoriatorres.blogspot.com/
Estoy convencida que las mujeres no necesitamos más migajas, ni talleres que nos enseñen nuestro rol de dueñas de casa, para estar encerradas o viviendo a duras penas de lo que logramos vender haciendo con nuestras manos en las ferias que es lo que nos dieron todos estos años poniéndonos límites. Necesitamos talleres para recuperar nuestra confianza como mujeres ante la violencia brutal que hemos vivido pero esto no es nada sino luchamos por capacitación laboral de verdad, para tener un trabajo en buenas condiciones, con derechos, beneficios, con sueldos que nos alcancen para alimentar a nuestros hijos y poder tener una vida independiente saliendo de las cuatro paredes de  nuestro hogar. Con derechos reales como mujeres, a vivienda, salud, jubilación, derechos sexuales y reproductivos, de tuición y divorcio efectivos para separarnos de los  agresores, para defendernos. Todo esto no lo dio la Concertación y menos lo dará la derecha.
Hoy por hoy creo que la situación actual de las mujeres ha empeorado…a la luz de los hechos puedo analizar que la Concertación profundizó muchas de las actuales problemáticas que las mujeres aun siguen teniendo, pese a que realizó una que otra reforma, no fueron cambios profundos y muchos quedaron sólo en la promesa o en las palabras. Por ejemplo en la ley de femicidio si bien se logró tipificar, muchos casos aun pasan por parricidio simple, o quedan impunes, o no se toma en cuenta la defensa propia de mujeres que han decidido ponerle fin a su situación de violencia dando muerte a sus agresores, quedando presas y cumpliendo condenas como parricidas. La ley de brecha salarial nunca se llevó adelante ni se hizo efectiva, los derechos a la diversidad sexual nunca fueron reconocidos, la píldora del día después nunca se convirtió en un derecho.
Por si fuera poco en el gobierno de Bachelet se criminalizó la lucha mapuche con la restitución de la odiada Ley Antiterrorista además de que fueron asesinados Matías Catrileo, Rodrigo Cisternas y la Chepa estuvo a punto de morir en huelga de hambre. Nuestros hijos cuando salieron a luchar el 2006 contra la educación de mercado fueron fuertemente reprimidos y condenados muchos de ellos bajo la Ley penal juvenil y luego la vimos abrazando a la derecha cuando firmaron la LGE que continuaba con el negocio de la educación. La derecha empeoró todo, condenando a la mujer al rol de dueñas de casa con el trabajo precario, teletrabajo, subcontrato, incorporándonos a trabajar bajo las peores condiciones, además de favorecer con toda claridad a los empresarios. El posnatal de 6 meses fue una farsa y hoy pretenden seguir atacando nuestros derechos laborales maternales con las salas cuna. Se ha criminalizado toda lucha y protesta social, se ha continuado con la provatización de nuestros recursos y se ha profundizado el conservadurismo y el machismo llegando a los casos de abuso sexual el año pasado a las estudiantes en toma en la lucha estudiantil.2011.
Por eso hoy llamo a todas las mujeres trabajadoras, dueñas de casa, estudiantes, pobladoras, mujeres indígenas, inmigrantes, diversidad sexual, a no confiar más en la Concertación ni en la Derecha ni ningún partido de empresarios, porque aprovecharán de llenarnos de nuevas promesas para seguir gobernando las migajas de la herencia de la dictadura que sólo traen violencia, marginación y superexplotación para nosotras las más oprimidas. Este 8 de Marzo la CUT y la Coordinadora 8 de Marzo  irán de la mano con la Concertación, por lo que como Pan y Rosas Teresa Flores lxs invitamos a marchar con un bloque disidente sin la derecha ni la Concertación, para recuperar las calles, luchando contra sus migajas,  por recuperar este día para nosotras, exigiendo no más represión al pueblo mapuche, no a la Ley Hinzpeter ni la Ley Antiterrorista, fin a la subcontratación, derechos plenos de educación  gratuita, 100% financiada por el estado, laica e intercultural, derechos reproductivos, derecho al aborto, derecho a ser madres cuando queramos con todos los beneficios, derecho a un sueldo en base a la canasta familiar real sobre 400 mil pesos. Separación de la Iglesia y el estado, derechos plenos a la diversidad sexual: a matrimonio igualitario, adopción de hijos, ley de identidad a lxs trans. Condena a todos los agresores y abusadores sexuales. Salgamos a manifestarnos contra toda la herencia de Pinochet, contra el capitalismo, el patriarcado y la heteronorma.
Hoy estoy más convencida que nunca que la violencia hacia las mujeres es estructural y que viene del Estado, el que nunca se hará cargo de este flagelo, sus políticas son miserias para el pueblo, su actitud omnipotente y desinteresada  hace que me  revele absolutamente y sienta la imperiosa necesidad de salir a la calle a exigir nuestros derechos, junto a miles de mujeres organizadas y sin miedo a nada.
Hoy soy una feminista convencida que nunca el sentido de mi vida tubo un mejor sentido y como Pan y Rosas digo.  ”EL GENERO NOS UNE LA CLASE NOS DIVIDE”

8 DE MARZO - DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

“¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas!”

Por Andrea D’Atri





Este Día Internacional de las Mujeres nos encuentra con un gobierno que ya lleva una década en la Casa Rosada. Ya no se puede seguir adjudicando a la “herencia” de gobiernos anteriores, la enorme precarización laboral de las mujeres, los altos índices de mortalidad por consecuencias de los abortos clandestinos, la impunidad con la que actúan las redes de trata en Argentina, los dramáticos índices de violencia contra las mujeres y las cifras alarmantes de embarazos adolescentes.

Las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre sienten que las asignaciones universales por hijo no alcanzan, en la carrera de la inflación, para cubrir la canasta básica. Las maestras de todo el país ven que aquellas palabras que les dedicó la presidenta, acusándolas de trabajar poco y tener muchas vacaciones, hoy se continúan en el cierre unilateral que el gobierno decretó para la paritaria docente. Las jóvenes, que son las principales víctimas de las consecuencias del aborto clandestino, saben que el verso del “progresismo” se acaba, cada vez que Cristina Kirchner da la orden de no avanzar ni un centímetro en los proyectos de legalización. Todas tienen la certeza de que sin el amparo o la participación de las fuerzas represivas del Estado, la justicia y los funcionarios políticos, no podrían funcionar las redes de trata, como la que secuestró a Marita Verón y más de 600 mujeres en todo el país, con tanta impunidad.
Esas son las miles de mujeres que hoy empiezan a mostrar su descontento con el gobierno, que a veces se transforma en bronca, como la de las madres y otros familiares de las víctimas de la Masacre de Once que dijeron que su dolor “no es sólo un momento malo de la vida, como expresó en su discurso la Presidenta, sino producto de la inacción de su propio gobierno; la masacre de inocentes no sólo es un momento triste, es producto de la corrupción...” Un descontento que, otras veces, se transforma en acciones contundentes, como el paro del 20 de noviembre pasado, donde las mujeres de las fábricas de la alimentación, de la industria gráfica y de otras empresas de la zona norte del Gran Buenos Aires, cortaron la Panamericana junto a sus compañeros. O como las docentes que salieron al paro en todo el país, exigiendo aumento de salario. Esas miles de mujeres de todo el país vienen masticando la bronca no sólo de un salario que no alcanza, sino de una vida que está enteramente precarizada, porque no se puede acceder a la vivienda, porque la policía del gatillo fácil se sigue cobrando la vida de los pibes de los barrios más pobres, porque se sigue viajando como ganado...
Con centenares de esas mujeres trabajadoras, amas de casa, inmigrantes, estudiantes de todo el país, las compañeras de Pan y Rosas nos propusimos poner en pie un movimiento de lucha por todos nuestros derechos. Cada una de nosotras se ha transformado en la organizadora de decenas de otras nuevas compañeras que forman comisiones de mujeres en sus lugares de trabajo, que impulsan agrupaciones sindicales, que desarrollan la actividad de Secretarías de Género y Diversidad en distintos centros de estudiantes, que se preparan para participar del Encuentro Nacional de Mujeres, para pelear por los derechos de las mujeres trabajadoras, contra todas las formas de violencia hacia las mujeres, por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito.
Este 8 de marzo no tenemos nada que festejar, pero tenemos muy claro por qué luchamos. El capitalismo, sus gobiernos y este régimen de democracia para ricos nos siguen impidiendo a las mujeres disfrutar de las bellezas y bondades de la vida. Por eso te llamamos a movilizarte este 8 de marzo, en todo el país, para luchar por nuestros derechos.
Y te invitamos a organizarte con nosotras, para poner en pie un movimiento de mujeres activo, en las calles, para luchar por todos nuestros derechos, para exigir juntas nuestro derecho al pan, pero también a las rosas.
Catedral de la ignominia
Miles de casos de niños y niñas que denunciaron ser abusados por curas, obispos y cardenales, estafas bancarias, luchas intestinas por el poder llevaron a que el papa Joseph Ratzinger decidiera renunciar a su cargo “celestial”, dejando a la Iglesia en una de sus crisis más profundas. Nunca se vio tan al desnudo el verdadero “corazón” de esa reaccionaria institución, que asesinó a millones de mujeres en las hogueras de la Inquisición y bendijo la matanza de los pueblos originarios de América, que estuvo junto al nazismo y, en nuestro país, junto a los dictadores militares que torturaron, asesinaron y desaparecieron a miles de luchadoras y luchadores; esa Iglesia que ampara curas abusadores, mientras condena la homosexualidad y oprime a las mujeres.
Que el gobierno rompa relaciones con el Vaticano. ¡Basta de subsidios a la Iglesia, sus colegios y universidades! Ni un peso para mantener al clero, basta de pagarle el sueldo a los obispos y que los curas vayan a laburar. ¡Por la separación de la Iglesia del Estado!

Historia del 8 de marzo

Un día de lucha propuesto por las mujeres socialistas

Por Andrea D’Atri





En agosto de 1910, en Dinamarca, cien mujeres socialistas de distintos países europeos, realizaban su IIº Conferencia Internacional. Debatían cómo conquistar el derecho al voto para las mujeres, la protección social para las trabajadoras madres y sobre cuáles eran las mejores medidas para establecer relaciones entre las socialistas de todo el mundo. En esa conferencia se aprobó que luchar por la jornada de trabajo de 8 horas, por las 16 semanas de licencia por maternidad y otras medidas. Pero las delegadas alemanas hicieron una moción que fue aprobada por unanimidad y pasó a la historia.

La resolución que presentaron Clara Zetkin y Kate Duncker decía: “Según las organizaciones políticas y sindicales del proletariado, las mujeres socialistas de todas las nacionalidades organizarán en sus respectivos países un día especial de las mujeres, cuyo principal objetivo será promover el derecho al voto de las mujeres. Será necesario debatir esta propuesta con relación a la cuestión de la mujer a partir de la perspectiva socialista. Esta conmemoración deberá tener un carácter internacional y será necesario prepararla con mucho esmero.”
Los años siguientes, el Día Internacional de las Mujeres se celebró, en diversos países, pero en distintas fechas. Recién en 1914, las socialistas alemanas, rusas y suecas coincidieron en conmemorarlo el 8 de marzo. Esa fecha fue, finalmente, la que quedó fijada en la historia como el Día Internacional de las Mujeres, porque el 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el antiguo calendario ruso), las trabajadoras rusas conmemoraron su día, en medio de la Primera Guerra Mundial, con manifestaciones, huelgas y motines por el pan, por la paz y contra el régimen zarista: una chispa que dio inicio a la revolución con la que la clase obrera conquistó el poder ocho meses más tarde, bajo la dirección del Partido Bolchevique, de Lenin y Trotsky.
Hoy, 103 años después que Clara Zetkin propusiera a las socialistas conmemorar el Día Internacional de las Mujeres, para todos los revolucionarios –pero, particularmente, para las revolucionarias- sigue en pie la misma tarea: colaborar en la organización de las trabajadoras en la lucha por sus derechos y para que se incorporen a la lucha por la revolución proletaria, única perspectiva realista para quien ansíe la emancipación femenina y la liberación de la humanidad de todas las cadenas de explotación y opresión que hoy la mantienen aprisionada, bajo el orden capitalista.