domingo, 27 de septiembre de 2015

Hipólito de Eurípides: Lo amazónico ayer y hoy

Hipólito de Eurípides
Lo amazónico ayer y hoy
¿Por qué Eurípides decide ponerle el nombre Hipólito a su obra y no Fedra, por ejemplo? Una razón atendible puede ser el hecho de que Hipólito es el primero en “desencajar” con el rol que se espera de él. Él debe hacer un pasaje al mundo adulto y civilizado dejando de adorar exclusivamente a Artemisa. Debe casarse, tener descendencia y rendir culto a Afrodita. Además tiene la obligación de  cumplir con su deber político como hijo del monarca Teseo y gobernar. Sin embargo nada de esto ocurre. Hipólito al no cumplir con el mandato social provoca el enojo de la diosa Afrodita que hurga un plan para castigarlo por su hamartía y este es el factor que desencadena toda la tragedia.

El personaje Hipólito que construye Eurípides es un sujeto que vive en la frontera entre dos mundos: el mundo de la polis y el mundo de la naturaleza (lo que para los griegos representaría lo salvaje, la barbarie) pero no hay que olvidar que ambos mundos en esta tragedia están supeditados al mundo divino. En última instancia son las diosas Afrodita y Artemisa (con una breve intervención de Poseidón) quienes manejan los hilos que mueven a los humanos en la obra.

La personalidad de Hipólito se encuentra cruzada por su origen bastardo al ser hijo del héroe griego Teseo y de una Amazona. El ser hijo de una Amazona explica la preferencia del muchacho por el mundo de la caza, los bosques y la veneración hacia Artemisa. Estos rasgos convierten al personaje en un “desencajado” del mundo de la polis, en un otro.

Como plantea Hernán Martignone en “La antiutopía de las Amazonas en el Hipólito de Eurípides”, las Amazonas, esas mujeres guerreras y bravas que viven sin contraer matrimonio, son la antiutopía para la sociedad griega. Son consideradas como la alteridad absoluta y lo opuesto a la sociedad ideal. Son vistas como un peligro para la polis y como un factor de inestabilidad de la civilización. Por eso todos los rasgos amazónicos en Hipólito son rechazados y castigados, en este caso por obra de la diosa Afrodita que utiliza a Fedra y Teseo para tales fines.

Martignone también resalta que cuando Teseo decide desterrar a Hipólito lo envía fuera de los límites del mundo conocido por los griegos. Es decir, el lugar que habitan las bárbaras Amazonas: más allá del mar (el Ponto, actualmente Mar Negro).

Se nombraron espacios geográficos y también problemas de la polis, lo que remite a la actualidad y al concepto de geopolítica. La otredad, eso que occidente no quiere ver porque desestabiliza su supuesta civilización, se coló el otro día a través de una foto que fue portada de todos los diarios. Un niño sirio llamado Aylan en las costas de Turquía apareció muerto. En realidad son miles los desplazados y miles los asesinados al intentar emigrar pero lo distinto es que hubo una foto, lo distinto es que se vio y obligó a todos a tener que explicar la imagen.

Prácticamente en las mismas zonas geográficas que aparecen como escenario y trasfondo de la obra Hipólito, al otro lado del mar, están los que hoy en día son considerados la antiutopía, lo bárbaro, lo incivilizado. Las Amazonas del mundo antiguo son los inmigrantes de hoy.

El peligro para la polis que encarnaban los pueblos como el de las Amazonas es un tema que fue tratado hace cientos de siglos atrás por el teatro griego. Al día de hoy la situación mucho no ha variado ya que en Grecia y en toda Europa la xenofobia y la crisis migratoria son moneda corriente. La expresión no es ingenua porque detrás hay intereses económicos. Si en la obra Hipólito de Eurípides las diosas eran quienes manejaban los hilos que movían a los humanos cual marionetas, ¿quiénes son ahora los que orquestan las crisis migratorias, guerras, desplazamientos, asesinatos? 

No toda la humanidad es responsable como pretendió hacernos creer Liniers en una viñeta. La Unión Europea, los gobernantes y empresarios son los causantes de la actual tragedia que viven cientos de miles de emigrantes y es necesario desenmascararlos, denunciarlos y repudiarlos. 

Bibliografía
Martignone, Hernán. MORUS- Utopía e Renascimento, n° 6,  2009. “La antiutopía de las Amazonas en el Hipólito de Eurípides”


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